viernes, 14 de febrero de 2014

Rimas: Gustavo Adolfo Bécquer




Te vi un punto, y, flotando ante mis ojos
La imagen de tus ojos se quedó,
Como la mancha oscura, orlada en fuego,
Que flota y ciega, si se mira al sol.

Adonde quiera que la vista fijo,
Torno a ver sus pupilas llamear;
Mas no te encuentro a ti; que es tu mirada:
Unos ojos, los tuyos, nada más.

De mi alcoba en el ángulo los miro
Desasidos fantásticos lucir:
Cuando duermo, los siento que se ciernen
De par en par abiertos sobre mí.

Y sé que hay fuegos fatuos que en la noc
Llevan al caminante a perecer:
Yo me siento arrastrado por tus ojos,
Pero adonde me arrastran, no lo sé.

Rimas: Gustavo Adolfo Bécquer



Tu pupila es azul, y cuando ríes,
Su claridad suave me recuerda
El trémulo fulgor de la mañana
                                                    Que en el mar se refleja.


 Tu pupila es azul, y cuando lloras,
Las trasparentes lágrimas en ella
Se me figuran gotas de rocío
                                              Sobre una violeta.
 

 Tu pupila es azul, y si en su fondo
Como un punto de luz radia una idea,
Me parece en el cielo de la tarde
                                                       ¡Una perdida estrella!

Rimas: Gustavo Adolfo Bécquer



Yo soy ardiente, yo soy morena,
Yo soy el símbolo de la pasión;
De ansia de goces mi alma está llena.
— ¿A mí me buscas? — No es a ti; no.
 — Mi frente es pálida; mis trenzas de oro:
Puedo brindarte dichas sin fin;
Yo de ternura guardo un tesoro.
— ¿A mí me llamas? — No; no es a ti.

 — Yo soy un sueño, un imposible,
Vano fantasma de niebla y luz;
Soy incorpórea, soy intangible;
No puedo amarte. — ¡Oh, ven; ven tú!




Rimas: Gustavo Adolfo Bécquer



Como la brisa que la sangre orea
Sobre el oscuro campo de batalla.
Cargada de perfumes y armonías
En el silencio de la noche vaga;

 Símbolo del dolor y la ternura,
Del bardo inglés en el horrible drama,
La dulce Ofelia, la razón perdida,
Cogiendo flores y cantando pasa.

Rimas: Gustavo Adolfo Bécquer


No digáis que agotado su tesoro,
De asuntos falta, enmudeció la lira:
Podrá no haber poetas; pero siempre
 Habrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al beso
 Palpiten encendidas;
Mientras el sol las desgarradas nubes
 De fuego y oro vista;

Mientras el aire en su regazo ve
Perfumes y armonías;
Mientras haya en el mundo primavera,
¡Habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance
 Las fuentes de la vida,
Y en el mar o en el cielo haya un abismo
 Que al cálculo resista;

Mientras la humanidad siempre avanzando
 No sepa a do camina;
Mientras haya un misterio para el hombre,
¡Habrá poesía!

Mientras sintamos que se alegra el alma.
 Sin que los labios rían;
Mientras se llore sin que el llanto acuda
 A nublar la pupila

Mientras el corazón y la cabeza
 Batallando prosigan;
Mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡Habrá poesía

Mientras haya unos ojos que reflejen
 Los ojos que los miran;
Mientras responda el labio suspirando
 Al labio que suspira;

Mientras sentirse puedan en un beso
 Dos almas confundidas;
Mientras exista una mujer hermosa,
 ¡Habrá poesía!



Rimas: Gustavo Adolfo Bécquer


Saeta que voladora
Cruza, arrojada al azar,
Sin adivinarse dónde
Temblando se clavará;

Hoja que del árbol seca
Arrebata el vendaval,
Sin que nadie acierte el surco
Donde a caer volverá;

Gigante ola que el viento
Riza y empuja en el mar,
Y rueda y pasa, y no sabe
Qué playa buscando va

Luz que en cercos temblorosos
Brilla, próxima a espirar,
Ignorándose cuál de ellos
El último brillará;

Eso soy yo, que al acaso
Cruzo el mundo, sin pensar
De dónde vengo, ni adónde
Mis pasos me llevarán.

Rimas: Gustavo Adolfo Bécquer



Yo sé un himno gigante y extraño
Que anuncia en la noche del alma una aurora,
Y estas páginas son de ese himno
Cadencias que el aire dilata en las sombras.


Domando el rebelde, mezquino idioma,
Con palabras que fuesen a un tiempo
Suspiros y risas, colores y notas.



Pero en vano es luchar; que no hay cifra
Capaz de encerrarlo, y apenas ¡oh hermosa!
Si, teniendo en mis manos las tuyas,
Pudiera, al oírlo, cantártelo a solas.